LOS TESTS VERBALES
Los tests verbales
Por: Ricardo Marín Ibáñez
Los test verbales se han convertido en los “tradicionales” dentro de este tipo de
técnicas para ejercitar la creatividad, aunque lo tradicional sólo queda en la
antigüedad no en la práctica. A continuación se presentan los más utilizados.
Se califican así porque tienen la palabra como vehículo fundamental y a veces
exclusivo. Van desde lo puramente verbal, en que casi lo único importante es la
facilidad para emitir palabras que cumplan las condiciones determinadas, hasta
auténticas creaciones donde se recurre a todas las capacidades expresivas del
lenguaje y la fantasía juega con la libertad.
Aquí están comprendidos la mayor y mejor parte de los tests de creatividad.
Escribir palabras que respondan a una condición
determinada
Por ejemplo, que comiencen por cualquier letra dada, o por una sílaba, o que
terminen en una letra o grupo de letras. Es ya antiguo el juego de la fuga de letras,
pero para que la prueba tenga carácter creativo debe dejar abiertas varias
posibilidades de respuestas.
Se muestran palabras completas, dos, cuatro, hasta veinte, y se deben formar con
ellas variadas frases y párrafos con sentido. Se recomienda que construyan con ese material historias ingeniosas. Únicamente se pueden establecer en las
palabras-estímulo las modificaciones gramaticales necesarias, como convertir en
plural, modificadores verbales y añadir artículos, preposiciones y conjunciones.
Analogías
Este es una de las pruebas que tiene mayor poder discriminante y por lo tanto una
de las más válidas. Como estímulo se ofrece una palabra, no sólo que tenga
numerosos sinónimos sino que además permite aplicarse a campos distintos, por
ejemplo raíz, derecho. Se pide que no sólo se formulen lo que pudiéramos
considerar sinónimos en un sentido estricto, sino todos aquellos sentidos que van
adquiriendo en contextos distintos, al emplear la palabra en situaciones varias. Por
ejemplo, duro puede tener un sentido material, como sólido o resistente, o una
intención espiritual como tenaz, incansable. Tanto mejor si hay analogías brillantes
o literarias.
Estas analogías se presentan de modos variados. A veces se invita a descubrir las
semejanzas que se dan entre objetos sometidos a comparación. Así, establecer lo
que tienen de común entre sí un lápiz y un pincel.
La prueba puede tomar otro sesgo. Se pide que enumeren todos los objetos que
parezcan en alguna cualidad, por ejemplo: todos los redondos, amarillos o
puntiagudos. También se pueden pedir dos condiciones conjuntamente.
Tienen indudablemente valor diagnóstico las comparaciones y metáforas. Se
indica que deben ser numerosas, ingeniosas: este hombre es tan inaguantable
como... La vida es semejante a... Comparaciones, metáforas, símbolos, no hacen
sino descubrir relaciones remotas, que es uno de los rasgos del pensamiento
creativo.
Mejora de producto
Descubrir fallos e insuficiencias es paso previo y necesario pero insuficiente. Si no
fuésemos mucho más allá estaríamos todavía en la prehistoria.
Se puede tratar tanto de mejoras fáciles asequibles, como de otras para las que
no disponemos de los medios necesarios. Estas tienen menos utilidad práctica
pero pueden ser un buen ejercicio para desplegar la creatividad. Dependen las
preguntas del objetivo que se pretende en función de la situación y de la edad. No
es lo mismo reunir a un grupo de expertos para que apunten posibles soluciones
de entre las cuales hay que seleccionar la mejor, que pedir a los niños que
imaginen como debería ser un juguete para que cumpliera todos los sueños, para
que fuese divertido a no poder más y encontrar en él cuanto desearan.
Sintetizar
Superar datos dispersos en busca de soluciones unificantes es un buen índice de
creatividad. Una catedral donde se integran piedras y maderas, cristales y
argamasa, pilares y bóvedas, arcos y ventanales, rosetones y esculturas, hasta
lograr una unidad superior a veces sublime, es algo que denota el talento creador
de los artistas que la soñaron y forjaron. Un sistema filosófico o un viaje espacial,
una ópera o una organización social que coordina voluntades y alcanza vastos y
nobles objetivos, todo esto denota una capacidad de fundir elementos dispersos y
trascenderlos hacía síntesis ambiciosas unificantes.
Uno de los procedimientos más utilizados para detectar esta capacidad, consiste
en poner títulos variados, agudos, sugerentes, a pequeñas historias. El título ha de
captar lo esencial.
Pretende decirlo todo, de un modo comunicativo, intenta que el
mensaje no quede ignorado y a la vez invita a su lectura.
Los “sologans” publicitarios apuntan a lo mismo, y también se utilizan para
detectar esta capacidad sintetizadora. Se quieren transmitir las cualidades
esenciales del producto, sus virtualidades, de un modo persuasivo, respondiendo
a cuando el público anhela en un campo determinado.
Búsqueda de causas y consecuencias
A partir de una imagen, se pregunta por los antecedentes, por cuanto aconteció
antes de llegar a esa situación, cuando lo ha hecho posible y lo explica, por todo lo
que le procedió.
Si bien las ciencias naturales y experimentales se han preocupado por los
antecedentes, el pensamiento consecuencia es el que más nos pide la vida
cotidiana, tanto desde el ángulo individual como desde el colectivo. Lo importante
es anticipar el futuro, prever las consecuencia de nuestros actos, sopesar los pros
y los contras que se seguirán de nuestras acciones, ver como cada alternativa
lleva lejos y nos conduce a situaciones ante las que no podemos cerrar los ojos.
En las pruebas es preferible que se recurra a campos no directamente
relacionados con la experiencia personal, para que no se limiten a repetir
informaciones previas y realicen un mayor ejercicio adivinatorio. Ejercicio muy
similar a éste es el de diseñar situaciones futuras, cuanto más lejanas mejor.
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